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El puente más largo de España: Puente de la Constitución (Cádiz)

Ocho años de obras y 511 millones de euros de inversión fueron necesarios para dar vida al puente «Constitución 1812», que une Cádiz y Puerto Real y es uno de los más altos del mundo. Fueron necesarios casi cinco años de retraso sobre la primera fecha que se barajó para su inauguración, pero esta obra vio finalmente la luz el 24 de septiembre de 2015. Es realmente una obra de arte e impresiona por sus dimensiones, hasta para los que día a día han trabajado en este proyecto. Fue diseñado por el ingeniero Javier Manterola y llegó a precisar hasta 650 operarios al día.

El puente tiene una longitud de cinco kilómetros, de los que 3.092 metros transcurren salvando el mar. Con estas características podemos afirmar que es más largo que puentes tan conocidos como el Golden Gate (San Francisco) y el de Brooklyn (Nueva York). Su anchura es de 36,8 metros para albergar dos carriles por sentido para el tráfico viario. 

 

Con una altura de 185 metros, que llega a alcanzar los 69 metros desde el tablero al agua, es el segundo puente marítimo de mayor gálibo vertical del mundo, después del Verrazano Narrows de Nueva York y por delante del Golden Gate.

Es todo un coloso en el que se han empleado más de 100.000 metros cúbicos de hormigón y 70.000 toneladas de acero y que, entre sus récords, tiene también el de ser la obra más compleja y costosa que ha llevado a cabo en los últimos años el Ministerio de Fomento.

El puente está integrado por cuatro estructuras: el viaducto de acceso a Cádiz, el tramo desmontable, el viaducto atirantado y el viaducto de hormigón de acceso a Puerto Real. 

 

La construcción e instalación del tramo desmontable, una pieza de 150 metros y de más de 4.000 toneladas de peso, ha sido una de las grandes dificultades que ha afrontado este proyecto, cuyo precio se ha disparado desde los alrededor de 270 millones de euros en que fue adjudicada la obra de lo que en un principio iba a llamarse el puente de «La Pepa» hasta los 511 en que ha finalizado el que se llamará oficialmente «Constitución 1812». Este tramo desmontable fue una petición de los astilleros de Navantia para que el nuevo puente no fuera un obstáculo si en un futuro hipotético construye barcos o estructuras superiores a los 69 metros, algo que jamás ha ocurrido.

La colocación de proyectores de luces led a lo largo de los 1.180 metros del tramo atirantado permiten jugar ahora con una amplia variedad cromática, lo que resalta la belleza y la grandiosidad de la obra. Tras la construcción del puente, se han llevado a cabo trabajos complementarios que han realizados por los técnicos de Fomento, como la implantación de la fibra óptica en el interior del viaducto. Este cableado es vital para la puesta en marcha de la iluminación, así como de las cámaras de tráfico. Además, es el soporte que permitirá a la Dirección General de Tráfico (DGT) colocar un radar de tramo y evitar así excesos de velocidad en los carriles de entrada a Cádiz. 

 

Cara y cruz

Sin embargo, el puente tiene su cara y su cruz. ¿En qué ha cambiado la ciudad? Uno de los síntomas de mejora es indiscutiblemente el tráfico. La apertura del puente ha ayudado a descongestionar el casco urbano de la capital y a favorecer la movilidad. El puente de Carranza y la carretera de San Fernando eran las dos únicas vías de acceso a la ciudad hasta la apertura de esta nueva creación.

Diferentes asociaciones de vecinos, han mostrado sus quejas porque sus barrios se han convertido en avenidas de tránsito con mayor ruido y tráfico desde la inauguración del Puente de la Constitución. De hecho, una de estas asociaciones de vecinos han presentado ante el Ayuntamiento un proyecto viario para reactivar la avenida de América e introducir algunos cambios en la trama urbana del barrio, con el objetivo de mejorar su habitabilidad y hacerlo más atractivo para el comercio.

Ciertamente el nuevo acceso a la capital se ha convertido en un icono y en un emblema de Cádiz, perceptible desde todos los puntos de la bahía, pero su apertura no deja indiferentes a los vecinos que más han sufrido su obra. Se trata de los residentes en el barrio de Astilleros, en la orilla de Cádiz, y a los habitantes de la barriada del Río San Pedro, en la orilla de Puerto Real. Durante siete largos años soportaron los trabajos de construcción y soñaron con las expectativas económicas que se anunciaron con su apertura. Tres años después del estreno, el nuevo puente genera satisfacción, pero también dudas y algo de decepción. 

 

Los datos

540 metros de vano principal 185 metros de alto

34 metros de ancho

3 kilómetros de longitud

69 metros de gálibo 176 tirantes.

 

En puentes se denomina gálibo a la distancia entre la parte inferior de la superestructura y el nivel medio del curso de agua. Es un parámetro importante para la navegación de

buques por debajo. Es el segundo puente marítimo de mayor gálibo vertical del mundo -69 metros de gálibo- y el tercero en Europa de mayor luz de vano principal (540 metros), después del Puente de Normandía en Francia y del Puente Rion Antirion en Grecia.

La longitud total de la obra es de 5.001 metros, desde su inicio en Cádiz hasta su término en Puerto Real. Más del 80 por ciento de toda la longitud del tramo se desarrolla en forma de puente o viaducto.

El viaducto sobre la bahía tiene 3.157 metros de longitud, lo que le supone ser el puente carretero más largo construido en España. La Luz del tramo atirantado es también la mayor del país y la tercera de Europa en su tipología de estructura. 

 




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