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Construcciones en España hechas por una sola persona

Muchos de los edificios que queremos mostrarte hoy han sido levantados en España sin conocimiento alguno de arquitectura, sólo a base de esfuerzo, tiempo y presupuesto de sus peculiares dueños, que lucharon por realizar su sueño. ¿Arte o locura? Pasen y vean…

Catedral de Justo, Mejorada del Campo, Madrid

Puede que el artífice de esta obra te suene por su aparición en un famoso anuncio de Aquarius, y podemos decir que es uno de los mayores atractivos turísticos de Mejorada del Campo. En 2017 Justo Gallego Martínez cumplió 92 años y si hoy día fuésemos a su catedral, lo veríamos allí trabajando.

Como promesa por curarse de la tuberculosis, Justo decidió comenzar a levantar la catedral en 1961 en un terreno familiar. Donaciones y la venta de un DVD documental es el modo de financiación de Justo.

Resulta increíble, sobre todo teniendo en cuenta que no tenía idea alguna de construcción cuando empezó. Todo un ejemplo a seguir y una historia de motivación y superación digna de pasar a los anales de la historia. 

Actualmente la catedral de Justo en Mejorada del Campo ocupa un terreno de 4.740 metros cuadrados con unas medidas increíbles: 50 metros de largo y 20 de ancho con una altura de 35 metros hasta las cúpulas. Posee, además, dos torres de 60 metros y todos los elementos característicos de una catedral católica: altar, claustro, cripta, escalinata, vidrieras, etc.

Por si fuera poco, este templo es también un ejemplo de compromiso con el medio ambiente ya que gran parte de los materiales usados en su construcción proceden de productos reciclados y donados por constructoras de la zona.

Al contrario de lo que muchos creen, la catedral de Mejorada del Campo es hoy por hoy un lugar privado, no público. No obstante, Justo abre las puertas para que aquellos interesados en su obra puedan contemplarla de cerca y, si lo desean, puedan contribuir con pequeñas donaciones.


Castillo las Cuevas, Cebolleros (Burgos)

El conocido y mal llamado “castillo” de Cebolleros o de Las Cuevas, es una casa particular, construida íntegramente con cantos rodados de río. Su creador, Serafín Villarán, invirtió los últimos 20 de su vida en levantar este castillo de aspecto irreal. Comenzó en 1978 en sus ratos libres, y aunque el azar quiso que no pudiese ver su obra finalizada, cuando en 1998 murió, sus hijos tomaron el relevo y siguieron con la construcción.

Está formada por 5 plantas construidas sobre dos antiguas bodegas a base de cantos rodados del río Nela. La visita es gratuita, y sólo se puede visitar en Semana Santa y los meses de julio y agosto. El castillo consta de cinco plantas y 300 metros cuadrados de superficie y su estética es una mezcla entre lo puramente medieval y modernista. Resaltan los cubos superpuestos en forma de tarta invertida que son todo un lujo para la vista y de una complejidad constructiva evidente que le dan un aire fantástico.


Capricho Rillano, Rillo de Gallo (Guadalajara)

La influencia de Gaudí es innegable en esta obra: mosaicos multicolor bañan las más surrealistas ranas, ojos, esfinges, girasoles y hasta una serpiente que atraviesa de arriba a abajo las tres plantas del edificio, dando la sensación de repente de estar en mitad del Parque Güell. El artífice de esto es Juan Antonio Martínez Moreno, natural de Prados Redondos, vecino de Guadalajara. A pesar de no ser arquitecto, sí que es constructor profesional, lo que le ha valido el apodo del “Gaudí alcarreño”. 

Quizá el elemento que más destaca sea la serpiente que cae desde la azotea a lo largo de toda la altura del inmueble, en alusión a la leyenda recogida en el siglo XVII por el Licenciado Francisco Núñez, y que recoge la existencia de una gigantesca culebra en la cercana dehesa de Villacabras, tan alta como un hombre, que habría sido avistada varias veces.


Edificio Centinela, Valencia de Don Juan (León)

Santiago Nava, el “Gaudí coyantino” es un constructor local que lleva desde 1990 con esta obra ajeno por completo a las opiniones de sus paisanos. Algunos de estos vecinos llaman a esta obra el “Castillo de Batman”, aunque su autor prefiere llamaron “Edificio Centinela”.

Por encima de la marea uniforme que conforman los tejados del pueblo, despuntan un enjambre de almenas, mansardas, tejados de pizarra, pasillos levadizos y figuras como las que coronan las torres de las catedrales góticas. 

Una base de 8 octógonos soporta 5 casas independientes con paredes de tapial, cientos de cantos rodados, ventanas y gárgolas con formas animales y estructuras y disposiciones totalmente irregulares aunque muy bien rematadas.


El capricho de Cotrina, Los Santos de Maimona (Badajoz)

Francisco González, el “Gaudí extremeño”, afirmó en una entrevista que no conocía al artista catalán cuando empezó su obra en 1992. 

Sin conocimientos de arquitectura, aunque sí de construcción, Francisco fue construyendo este palacete los fines de semana con la ayuda de uno de sus hijos. El edificio está construido a base de mampostería de piedra caliza, mortero de cemento y ladrillo, encontrándose revestido por mosaicos de varios colores. Todo él presenta un juego de formas curvas y redondeadas rematadas con figuras ornamentales, podríamos decir que el arte se camufla en la naturaleza olvidándose de las rígidas líneas rectas. Está pensado para ser habitado como vivienda, encontrándose en su interior todos los departamentos propios de un hogar actual. A su alrededor además, podemos encontrar otras construcciones que responden al mismo estilo: un estanque con cascada, un taller de objetos de mármol, una fuente, etc. Ha aparecido numerosas veces en publicaciones dedicadas a construcciones curiosas de España, recibiendo cartas incluso del extranjero alabando su trabajo.



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