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Por qué la arquitectura debe estar en la agenda política

4 años de gobierno son suficientes para que los políticos muestren el interés del que siempre presumen en los mítines pre-campaña acerca de las ciudades, municipios o países que gobiernan. Deberían realmente de poner el foco en la importancia de una buena arquitectura y diseño, observar las condiciones naturales del paisaje y concienciarse de que de ellos son un pilar básico en la evolución de nuestro entorno.

Hemos estado pensando acerca de la importancia de este tema y nos centramos en unos puntos clave:

 

· En numerosas encuestas realizadas a los ciudadanos acerca de cómo mejorarían su ciudad, los resultados hablan por sí solos: mejores parques y plazas, más calles peatonales, seguridad ante el tráfico, más espacios verdes. Estas respuestas implican cambios en las infraestructuras de nuestro entorno: queremos vivir en lugar bonitos y seguros.

 

· La buena arquitectura nos protege ante desastres naturales: soporta vientos e inundaciones, nos protege ante temperaturas extremas, etc. Ante el cambio climático y sus consecuencias, nos encontramos ante una mayor exposición a grandes desastres naturales y ante esto la arquitectura tiene grandes soluciones.

 

· Los cambios sociales lo demandan. ¿Dónde vivirán los jóvenes?, ¿cuáles son las consecuencias para los ciudadanos de fenómenos como Airbnb? El derecho esencial a la vivienda es un punto que no está resuelto del todo, y es muy importante que poco a poco se solucione este drama social.

 

· La buena arquitectura en sí misma es sostenible. Básicamente diseñando de manera práctica nuestras ciudades, podremos, entre otras muchas cosas, reducir los viajes largos para ir al colegio, a comprar, al trabajo… Diseñando de manera sostenible nuestros edificios, disminuiremos la brecha climática que nos amenaza.

 

· Arquitectura y diseño urbano tienen un impacto directo en nuestra salud. Por una parte, afecta a nuestra actividad física: si el diseño de la ciudad permite que vayamos a pie o en bicicleta habitualmente, estaremos practicando ejercicio casi a diario. Cambiar nuestro medio de transporte habitual dependerá de la estructura de nuestra ciudad. El estrés puede reducirse y la salud mental mejora con el simple hecho de que podamos abrir las ventanas y ajustar la iluminación en nuestro trabajo, y no estar obligados a tener siempre luz artificial o bajo los efectos nocivos del aire acondicionado.

 

 

· La buena arquitectura crea más valor que la mala para todos. La buena arquitectura crea edificios flexibles que serán más fáciles de mantener. Deberíamos obtener mayor productividad en este punto, y por ejemplo, obligar a utilizar los principios de economía circular en la industria de la construcción, no centrándonos solo en el beneficio inmediato del constructor, sino el los efectos positivos a largo plazo de una buena construcción.




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